lunes, 17 de febrero de 2014

Cronica de navidad

Se llega la hora de los regalos 


UNA NAVIDAD DE  TRADICION Y SORPRESAS

Sonrisas, gritos, regalos y  algarabía arman el pasar particular de los minutos  de esta noche de navidad, esta fecha donde se cita un espíritu de paz y amor en el que el tiempo, resulta ser demasiado corto para poder demostrarlo.
Martes,  veinticuatro de diciembre, en la casa de la familia Vilema Zambrano, con el  resplandor de las luces de navidad,  la melodía de los villancicos, y el aroma de la cena,   empiezan  a reunirse en este hogar  tíos, primos, abuelos hermanos, amigos y personas que ni siquiera conocías. Todos con el fin de que llegue la cuenta regresiva para festejar la tan ansiada navidad.
A la hermosa  vista de un enorme árbol adornado  con mayas doradas y mariposas violetas, con el contraste perfecto  de pompones y esferas azules, al  compás del fragor del pesebre se visualizan grandes y pequeños regalos esperando a que llegue el momento del intercambio  de obsequios.
Para todos esta fecha es muy esperada, es la ocasión perfecta para que Mercedes  reunida con sus hijos , nietos y demás familiares recuerden bellos momentos que el tiempo dejo atrás.
Son las diez de la noche y al acomodo de muebles y cojines en la sala de la casa cerca del árbol, en un semicírculo,  se sientan todos  para realizar la respectiva entrega de los regalos de amigo secreto.
A elección unánime empieza la abuela, tomo de debajo del árbol una caja no tan grande,  todos ansiosos,  esperando que ella mencione el nombre del afortunado que recibirá su regalo, entre bromas y risas con una voz tierna y dulce sale de su boca “yo tengo a la más pequeña de la familia, esta chiquilina que a todos nos ha sacado una sonrisa … Melanie”, al ritmo de los aplausos y al estruendo de los gritos continua el intercambio, unos se sorprendían por el regalo, otros con una expresión notable daban a conocer que no era lo que esperaban, pero en fin el objetivo de la navidad no es el tamaño de los regalos, es el momento mágico que se vive  al instante  de entregarlos,  y  ya  cuando pensábamos todos habíamos entregado los obsequios, con una voz casi que dormida Carlos mi hermano menor grita “hey… Falto yo” “mi amigo secreto no ha recibo su regalo, yo tengo a mi papi”, y con una gran sonrisa saco de muy debajo del árbol  una cajita súper pequeña que no estaba a la vista de nadie, sorprendidos e  intrigados por lo que era, al coro de una sola frase gritábamos “ que lo habrá..”  y así se seguía escuchando la frase hasta que  por fin  Alfredo  mi papá decidió abrirlo en frente de todos y saco de la pequeña cajita una hoja, con un dibujo  para nada perfecto,  era la ilustración de mi familia y un gran corazón en el centro, y con letras un poco chuecas y casi no entendibles decía “gracias papi… por hacer mi vida, la de mis hermanas y mi mami muy feliz”  al leer esto,  por primera vez en la vida, vi rodar por el  rostro de mi padre una lagrima, y no hay  sentimiento más valioso que el amor de la familia y no hay mejor forma de demostrarlo que con una lagrima de felicidad.
Bajo  el momento tenso suscitado, y luego de los abrazos y besos, la fiesta debía continuar, faltaban  ya apenas veinte minutos para que llegaran las doce de la noche , como tradición del hogar , nos acomodamos por  familia y se pasa a las manos de los integrantes la imagen del niño Jesús,  cerrando los ojos se le pide un deseo  y se le da un beso, pasándola rápidamente de mano en mano se cumplen los minutos restantes,  y exactamente a las doce en punto se pone al niño en el pesebre, y así  empieza la repartidera de besos y abrazos, de deseos de una feliz navidad.
Entre los gritos , las risas, y el correr  de los niños nos reunimos en la  mesa para el encendido de las seis velas cada una de un color distinto, primero la blanca deseando la paz, luego sigue la roja, para que el amor de familia sea perseverante, continuamos con la celeste, para la libertad,  aprovechamos y se enciende la amarilla para la felicidad y la abundancia, asi mismo continua la verde para que nunca falte la esperanza y por ultimo pero no menos importante se enciende la de color lila para que la familia siempre este unida.
Asi luego del encendido,  nos sentamos a cenar, la mujeres empiezan a servir la cena, el pavo,  el arroz navideño, y como acompañamiento compartimos de un exquisito brazo gitano con una reducción de vino tinto y canela, y pues antes de empezar a degustar de la  comida se realiza el brindis, y al sonar agudo de las copas brindamos por que nuestra familia siga igual y mejor de feliz, y que la próxima navidad sea mucho mejor y que todos volvamos a estar juntos otras vez.
Al terminar la cena entre bulla y llamadas telefónicas de amigos y los flashes de la fotos siendo casi las dos de la mañana la fiesta recién se encendía, al volumen máximo de la música empezó el baile de navidad, todos sin excepción alguna bailábamos, y asi entre la larga noche,  el cansancio de los tacones y bajo el efecto de unos tragos la fiesta iva terminando, los primeros en irse a la cama fueron los niños,  y de repente al despertar entre almohadas con el maquillaje corrido y apretada en la cama eran las tres de la tarde y la noche tan ansiada ya había culminado, la navidad había terminado, y como dije al principio el tiempo no había alcanzado.


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